Agenda que no se pisa
Conoce el horario de cada profesional, sus descansos, los festivos y qué servicio sabe hacer cada uno. Dos personas no pueden tomar el mismo cupo, ni escribiendo al mismo tiempo.
Son las 11:47 de la noche y alguien pregunta por un servicio. Vos estás cerrando la caja. Para cuando mirás el celular, la cita ya está agendada, la seña cobrada y tu profesional avisada.
Esto no es una animación bonita: es el sistema funcionando, con los mismos mensajes que manda de verdad. La conversación va pasando del cliente a vos y a tu profesional sin que nadie reenvíe nada.
Responde en segundos, con la ficha completa y las fotos del servicio.
Los horarios los calcula el motor de agenda, no el modelo: nunca ofrece uno que no exista.
El espacio queda reservado mientras paga. Si no paga en el plazo que vos definís, se libera solo.
Por tu WhatsApp de siempre. No abrís ningún panel ni nadie te reenvía nada.
La plata la confirma una persona. El sistema nunca da por pagado algo que no revisaste.
Laura se entera en el mismo chat, sin tener que preguntar si quedó.
Cada profesional consulta su día desde su celular, sin ver la agenda de los demás.
Con las horas de anticipación que vos elijas. Es lo que baja los plantones.
Queda archivada en la ficha de Valentina. Si califica bajo, te avisa al instante.
Los que no llegan se cuentan completos: esa hora ya estaba apartada y no se revende. De los mensajes sin responder contamos que agenda uno de cada tres — el resto se va a otro lado.
Se te va al año, aproximadamente
Todo lo que hace queda registrado en un panel pensado para alguien que maneja un salón, no para alguien que lee tableros.
La barra naranja es el martes: el día flojo. El copiloto lo ve y te propone qué hacer con él.
Conoce el horario de cada profesional, sus descansos, los festivos y qué servicio sabe hacer cada uno. Dos personas no pueden tomar el mismo cupo, ni escribiendo al mismo tiempo.
Le pide la seña, aparta el cupo mientras paga y libera el espacio si no paga a tiempo.
Le escribe antes, con las horas de anticipación que vos elijas. Es lo que baja los plantones.
Cuando no hay cupo, anota. Cuando alguien cancela, le avisa al primero de la fila.
Después de atender pregunta cómo le fue. Si califica bajo, te avisa al instante para que puedas recuperarlo.
Creás la promo desde el chat y sale a tu base, con cupos limitados y respetando el permiso de cada cliente.
Cada 10 visitas, un premio. El cliente sabe cuántas lleva y por eso vuelve acá y no al de la esquina.
Mucha gente prefiere hablar. El asistente escucha el audio y responde como si lo hubieran escrito.
«3 personas no vinieron, eso es alrededor de $90.000 que no entraron.» Y quién produjo cuánto.
El mismo asistente atiende los dos, con la personalidad y las reglas de tu centro.
Si el cliente pide hablar con alguien, el asistente se aparta y te avisa. Vos respondés desde el panel.
El cobro le llega a su app de Nequi, lo aprueba con su clave y la cita se confirma sola — sin comprobantes ni aprobaciones a mano. Ya está construido y probado; esperamos el trámite con Nequi para prenderlo.
Turnos cortos, clientes que vuelven cada tres semanas. El recordatorio y la fidelidad por visitas son lo que más rinde acá.
Servicios de duraciones muy distintas. El asistente sabe cuánto dura cada uno y no encima dos citas.
Muchas consultas por foto y precio. Manda las fotos del catálogo sin que tengas que buscarlas.
Cabinas y equipos compartidos. Centic sabe que dos servicios no pueden usar la misma máquina a la vez.
Servicios con valoración previa y seña. No agenda lo que exige consulta presencial.
Sesiones que se repiten. El historial le permite ofrecer «lo de siempre» sin preguntar todo de nuevo.
El asistente completo está en todos. Lo que cambia es cuánta gente atiende y hasta dónde llega tu copiloto.
El asistente nunca se apaga: si un mes tus clientes hablan más de lo previsto, se factura la diferencia y listo. Quedarte sin atender nunca es una opción.
No. El asistente puede atender desde una línea nueva dedicada a agendar, o desde tu número de siempre. Lo vemos juntos según cómo trabajás hoy.
No, le saca de encima lo repetitivo: precios, horarios y confirmaciones a toda hora. Cuando alguien pide hablar con una persona, el asistente se aparta y te avisa — y vos respondés desde el panel.
Todo lo que hace queda registrado: qué le preguntaron, qué respondió y qué agendó. Podés revisarlo y enseñarle la respuesta correcta desde el chat. Además nunca ofrece un horario que no exista: la disponibilidad la calcula el sistema, no el modelo.
No. El cupo se toma de forma exclusiva, incluso si dos clientes confirman en el mismo segundo. Es la primera regla del sistema.
Nada. Se trabaja desde el navegador del computador o del celular, y tus clientes desde su WhatsApp de siempre.
Una tarde. Nosotros cargamos tus servicios, tu equipo y tus horarios; vos revisás que esté bien y empezás a atender.
Sí. Cada profesional tiene su horario, sus descansos y sus días libres, y se cargan de una vez con el botón de semana completa. Los cambios aplican al instante.
Sí. El asistente pide la seña y aparta el cupo mientras el cliente paga. Si no paga en el plazo que definas, el espacio se libera solo. El cobro automático por Nequi viene en camino.
Nada se apaga. Se factura la diferencia y listo — quedarte sin atender a tus clientes nunca es una opción.
Te vas. Tu información es tuya y te la entregamos. No hay permanencia mínima.
Cargamos tus servicios y tu equipo, y te mandamos el asistente andando por WhatsApp para que le escribas como si fueras tu cliente. Sin instalar nada.
¿Preferís escribirnos directo? centic@xtackx.com